miércoles, 28 de febrero de 2018

MARY BEARD.

Los insultos hacia esta mujer se dirigen hacia todos los ámbitos: el físico, el intelectual, conductual.... Es decir hacia lo primero que vemos, en este caso utilizando descalificativo y conceptos subjetivos como la fealdad, hacia como piensa formando una serie de prejuicios preconcebidos en función de lo que observamos a primera vista en este caso por su aspecto físico y su forma de vestir y que identificamos con determinadas estáticas, como la de hippie y toda una serie de valores asociados a este movimiento. Valores asociados desde una determinada perspectiva sin tener en cuenta la diversidad en cuanto opiniones hacia un mismo acontecimiento. Sentimentalmente eso que denominan empatía no se pone para nada en práctica al no ser capaz de situarnos en los que Mary Beard puede sentir al escuchar o leer toda esa serie de calificativos sobre sí misma. En el insulto que se refleja en ambos artículos es curioso que se hace referencia hacia los atributos físicos de la mujer haciendo esto pensar en comentarios como "esto es un coñazo" o "esto es la polla" , pero utilizando atributos físicos propios de cada sexo y con un significado diferente. 

Aquella niña o niño que no se comporta como su sexo indica se le prejuzga con apelativos peyorativos relacionados con las acciones propias de su sexo, es decir, nenaza (niño que es diferente) o machorro/marimacho para hacer referencia a las mujeres con conductas más masculinas que femeninas. Ambos sexos son diferenciados, son excluidos de su grupo de igual sexo y a veces incluso esconden sus preferencia para no ser insultados e incluso evitar situaciones de agresividad y violencia. 

Entiendo que en la infancia el concepto de género y estereotipo no está adquirido y tendemos a repetir aquellas conductas y roles que observamos en nuestro conocimiento externo del mundo y que configura nuestro propio mundo interior,  nuestra personalidad. Entiendo que cuando esto no es entendido desde las estructuras cognitivas propias de la edad se entra en un conflicto con consecuencias no siempre positivas. A nivel personal hacemos referencia a inseguridades, miedos, temores, vergüenza; y a nivel social la tendencia se deriva hacia el aislamiento o hacia la defensa. Ambas posturas en función de nuestra configuración intrapersonal se escogerán. Es decir, una persona tímida e insegura ocultará estos intereses e incluso llegará a sentirse aislado e incomprendido maquillando así su conducta. Una persona con una autoestima positiva y mayor seguridad actuará libremente e incluso fácilmente agresiva en su intención de salvaguardar su posición.

Duales aparentes.

Acciones para mejorar la EMPATÍA.